
Para elegir una perforadora subterránea, compruebe las condiciones reales de la mina: la altura útil de la galería, la pendiente, el suelo, la altitud sobre el nivel del mar, el agua, la tensión y el ciclo de trabajo. Junto con los datos de catálogo y los parámetros indicados en la consulta, determinan si la máquina funcionará donde debe. En Mine Master, un especialista baja a la mina y los comprueba junto con el equipo técnico del cliente. Las condiciones de la mina son solo una parte de las decenas de factores que tenemos en cuenta al diseñar una máquina para una mina concreta. A continuación presentamos algunos de los muchos aspectos que conviene considerar.
La consulta suele empezar con una conversación. Los especialistas de Mine Master a menudo conocen las condiciones de una región o de una mina concreta incluso antes de la primera charla. Una consulta de algunas regiones ya sugiere yacimientos de muy bajo perfil y máquinas de unos 1,40 m de altura o vetas estrechas, lo que marca de inmediato la dirección del proyecto. A continuación llegan las preguntas por teléfono o por correo y el contacto con nuestros equipos de servicio, que trabajan en todo el mundo y saben a qué prestar atención en cada mina.
Antes de que alguien baje a la mina, ya disponemos de un conjunto de información: del cliente, sobre la geología, sobre las condiciones de la mina, de empresas colaboradoras, de representantes comerciales y de empresas de servicio. La visita añade un elemento más: la evaluación de las condiciones en el propio lugar donde trabajará la máquina. El ingeniero que prepara los datos suele trabajar en superficie y baja a la mina de vez en cuando, mientras que las personas que manejan las máquinas bajo tierra se fijan en otras cosas. Cada una de estas perspectivas es valiosa y juntas ofrecen una imagen completa.
Durante la visita comentamos la información con el personal técnico del cliente, tanto con quienes preparan el pedido como con quienes manejarán la máquina, y la contrastamos con lo que vemos en el lugar. Cada mina es distinta y así conocemos las condiciones reales de trabajo y adaptamos la máquina a ellas.
Incluso la mejor máquina, si no está bien elegida, no aprovechará todo su potencial.
Witold HnatMiembro del Consejo de Administración, Mine Master
Esto es solo una parte de lo que comprobamos junto con el cliente. A continuación, siete de estos puntos con las preguntas que hacemos en el lugar.
| Qué comprobamos | Pregunta que hacemos en el lugar | Qué determina |
|---|---|---|
| Altura de la galería | ¿Qué altura queda bajo la cinta transportadora, las tuberías y las instalaciones? | Si la máquina cabe y qué altura mínima de transporte necesita |
| Pendiente | ¿Cómo es la transición de la pendiente al tramo horizontal? | Si la máquina llegará al frente sin quedarse atascada |
| Suelo | ¿Está embarrado, hay hoyos, puede hundirse la máquina? | Si una máquina pesada y baja llegará al frente |
| Acceso al lugar de trabajo | ¿Cómo llegará la máquina al punto exacto donde trabajará? | Si se monta en superficie o se entrega por piezas |
| Altitud sobre el nivel del mar | ¿A qué altitud sobre el nivel del mar está la mina? | Potencia del motor de combustión interna |
| Agua | ¿De dónde procede el agua y qué temperatura tiene? | Refrigeración de la máquina, por ejemplo un radiador adicional |
| Tensión | ¿Qué tensión hay en el lugar donde trabajará la máquina? | Tensión de diseño de la máquina |

La altura de la galería suele indicarse en los documentos, por ejemplo 1,60 m, y ese valor es correcto. Pero en el recorrido puede haber una cinta transportadora, tuberías de proceso y otras instalaciones que necesita la mina, y juntas pueden dejar, por ejemplo, 1,30 m de altura útil. Para una máquina de 1,40 m de altura esa diferencia importa. Por eso, junto con el cliente, comprobamos la altura útil en el lugar por donde circulará la máquina, y no solo la altura nominal de la galería.
Si la máquina entra en la galería por una pendiente y esta después se suaviza, comprobamos con el cliente cómo es esa transición. El objetivo es que la máquina no se quede atascada. No es un coche, sino una máquina que pesa más de diez toneladas, y mover una máquina atascada es muy difícil.
Juntos comprobamos también el suelo: si está embarrado, si hay hoyos, si la máquina puede hundirse y si llegará al frente. Una máquina para zonas bajas tiene las dimensiones más reducidas posibles y poca distancia libre al suelo. Con un peso de 18 a 20 toneladas puede hundirse en terreno húmedo y sin compactar por el que caminan los mineros, mientras que las máquinas más ligeras pasan sin problema. Nuestro objetivo es que la máquina llegue al lugar de trabajo sin sorpresas.
No nos fijamos solo en el camino hasta la mina, sino en el camino hasta el punto exacto donde trabajará la máquina. De él depende si Mine Master monta la máquina en superficie o la envía lista para usar, si el cliente puede ponerla en marcha por su cuenta o si debe transportarse por piezas y montarse bajo tierra.
Es un aspecto fácil de pasar por alto y un ejemplo del conocimiento que hemos acumulado trabajando en minas de distintas partes del mundo. La altitud afecta a los motores de combustión interna, que se fabrican para unas condiciones determinadas. En una mina situada a más de 1500 m sobre el nivel del mar, la eficiencia del motor cayó más de un diez por ciento, porque el motor recibe menos aire y oxígeno y no trabaja en las condiciones para las que fue diseñado. Esto se tiene en cuenta al elegir la máquina para una mina así. En las condiciones extremas de una mina, más de un diez por ciento es una diferencia importante. Muchas minas de Chile, Perú, Sudáfrica y Zimbabue están a gran altitud, por lo que este parámetro es especialmente relevante allí.

El agua es otro aspecto fácil de pasar por alto. Comprobamos si hay suministro de agua, de dónde se toma y qué temperatura tiene. Las máquinas se diseñan partiendo de que la temperatura del agua es de unos 20 °C. El agua se necesita para el barrido de los barrenos y para la refrigeración, y no solo del motor. En una mina, los depósitos están en superficie y el agua se bombea después bajo tierra. Resultó que tenía unos 40 °C. Un agua tan caliente puede impedir la refrigeración correcta del aceite y provocar averías. Si solo se dispone de agua caliente, la máquina puede equiparse con refrigeración adicional, por ejemplo un radiador adicional, para que mantenga los parámetros de trabajo previstos.

La tensión es otro ejemplo práctico. Una vez llegamos a una mina cuyos documentos indicaban 500 V, pero en el lugar de trabajo de la máquina había solo 400 V. Desde entonces comprobamos la tensión en el lugar de trabajo y no solo sobre el papel, y con cada visita afinamos nuestra lista de verificación.
Para una máquina alimentada por cable, una tensión más baja es un problema serio. Con una tensión demasiado baja, la máquina puede simplemente apagarse. Además necesita más corriente para alcanzar la potencia requerida, lo que puede sobrecalentar los elementos eléctricos, los cables y los dispositivos de conmutación de los circuitos de cada motor de la máquina, y provocar averías.
Primero comprobamos, junto con las personas en el lugar, si el problema es local o afecta a toda la mina. Si la tensión es más baja en toda la mina, consideramos adaptar el diseño de la máquina a la tensión realmente disponible. Esa decisión la toman los ingenieros, el cliente y Mine Master.
Es un aspecto menos evidente, pero igual de importante. La máquina debe adaptarse al ciclo completo de trabajo de la mina, de una voladura a la siguiente. Las minas suelen realizar voladuras dos veces al día, por ejemplo hacia las 6 de la mañana y las 6 de la tarde. Las perforadoras de frentes y las de barrenos largos deben trabajar de modo que la velocidad de perforación, el número de barrenos y el rendimiento se correspondan con el trabajo de toda la mina.
Una mayor capacidad de perforación no aporta ninguna ventaja si el frente no está preparado para la siguiente fase: no está sostenido, no se ha retirado el material volado o no está listo para la siguiente voladura. Entonces la máquina simplemente espera. Por la misma razón no tiene sentido diseñar una máquina con parámetros superiores a los que necesita la mina. Una máquina que no trabaja al límite de sus capacidades también se avería menos. Para el cliente importan dos cosas: la adaptación al ciclo de trabajo de la mina y la fiabilidad.
Algunas cosas no se ven sobre el papel. En las ancladoras de techos, una de ellas es la sección de la galería. Una galería trapezoidal es el caso más sencillo: la máquina se acerca, levanta el mástil en vertical y coloca el perno. En una galería en arco, en forma de herradura, la situación cambia. El mástil coloca el perno en vertical, pero cuando empieza a inclinarse a izquierda y derecha para colocar los siguientes, puede topar con la roca de la pared, que en ese perfil sobresale. Hay que preverlo al diseñar la máquina para una mina concreta.
Cuando la galería es más estrecha que alta, es posible que el mástil de anclaje no pueda girar con normalidad. Entonces hacen falta soluciones técnicas, como desplazamientos horizontales, para que el anclaje sea posible en esa mina concreta. También importan la longitud de los pernos, su número y su separación, porque la mina quiere colocar el menor número posible de pernos y de elementos adicionales. Nuestras ancladoras de techos las encontrará en la categoría Máquinas ancladoras de techos.
El número de brazos también está relacionado con el tamaño de la galería. Las vetas estrechas requieren un jumbo de un brazo, y las galerías anchas, una máquina de doble brazo. Ambos tipos los encontrará en la categoría Equipos de perforación: jumbos de un brazo y de doble brazo.
La roca estéril, llamada también ganga, no contiene minerales útiles ni metal en cantidades aprovechables, y su extracción no genera ingresos para la mina. La roca que se retira para ensanchar la galería hay que arrancarla, triturarla, extraerla y transportarla a la superficie. Ensanchar la galería supone más tiempo, más trabajo, más energía, más horas de funcionamiento y mayor desgaste de las máquinas, y más transporte de material.
Por eso las galerías se hacen lo más estrechas posible, pero lo bastante anchas para que pasen las máquinas, quepan los pasos para las personas, la ventilación y las instalaciones, y el trabajo sea seguro. La misma lógica se aplica a los yacimientos de bajo perfil. Las ancladoras y las perforadoras son necesarias, pero no producen el mineral con el que gana la mina, así que no deben obligarla a ensanchar la galería. Por eso diseñamos máquinas compactas, con las dimensiones más reducidas posibles y un bajo coste de mantenimiento. Si trabaja en estas condiciones, consulte nuestro artículo sobre perforadoras para vetas estrechas y máquinas de bajo perfil.
Tras la visita, la máquina se configura para la mina y no según un modelo de catálogo. En eso consisten en la práctica las máquinas mineras personalizadas: una máquina adaptada a la mina donde trabajará. A veces basta con la configuración estándar, y la visita permite determinar si hace falta una adaptación individual.
| Qué muestra la visita | Qué cambia en la máquina |
|---|---|
| Agua a unos 40 °C en lugar de los 20 °C de diseño | Radiador adicional para que la máquina mantenga los parámetros de trabajo previstos |
| Tensión más baja en toda la mina | La máquina se diseña para trabajar con la tensión realmente disponible en el frente |
| Instalación eléctrica ya tendida bajo el techo de la galería | Sin tambor de cable, por lo que la máquina es más corta, más barata y más maniobrable |
| Galería más estrecha que alta | Desplazamiento horizontal del mástil de anclaje |
| Hoyos y suelo irregular | Articulación oscilante entre la parte delantera y la trasera de la máquina |
El cliente nos plantea una tarea y nosotros proponemos una solución. Se parece más a vender una solución que a vender una máquina, por eso la visita a la mina es obligatoria: comprobar las condiciones, repasar la lista de verificación y elegir la máquina. La elección de la máquina es solo una de las muchas tareas del cliente. El cliente se ocupa también de la ventilación, el agua, la tensión, las personas y las instalaciones de toda la mina, y no necesariamente quiere elegir la máquina con todo detalle. Ahí empieza nuestro trabajo.
Cada especialista de ventas de Mine Master tiene una muy buena formación técnica. Baja bajo tierra, estudia las condiciones, habla con las personas, participa en la preparación de la máquina, transmite sus notas y formula recomendaciones. En el caso de máquinas más avanzadas consulta con el departamento técnico, pero es un profesional con años de experiencia. No es minero, por eso habla con los mineros y operadores que trabajarán con la máquina a diario.
Una máquina bien seleccionada debe cumplir dos criterios. Para quien toma la decisión de compra, debe ofrecer una relación adecuada entre precio y prestaciones, sin ser necesariamente la opción más barata ni la más cara. Para el operador, debe funcionar bien bajo tierra cada día, en las condiciones de esa mina concreta. La solución debe cumplir ambos criterios, y la única forma de saberlo es preguntar a los dos grupos en el lugar. Por eso no nos limitamos a la especificación: bajamos bajo tierra, hablamos con quienes toman las decisiones y con las personas que trabajarán con la máquina, y comprobamos cómo responde la máquina a las condiciones, al entorno de trabajo y a la aplicación concretos.
Si todavía está comparando tipos de máquinas, empiece por nuestra guía de perforadoras subterráneas.
Empiece con una conversación con el proveedor y una visita a la mina. El especialista comprueba si los datos facilitados antes coinciden con las condiciones reales bajo tierra y habla con las personas que manejarán la máquina. Solo entonces se elige la máquina para esa mina.
Las condiciones en las que trabajará la máquina importan tanto como los datos de catálogo: la altura útil de la galería, la pendiente y el suelo en el camino hasta el frente, la altitud sobre el nivel del mar, la temperatura del agua, la tensión en el lugar de trabajo y el ciclo de trabajo de la mina.
La altura declarada describe la galería en sí, mientras que la cinta transportadora, las tuberías de proceso y otras instalaciones que recorren la mina reducen el espacio disponible para la máquina. En una galería de 1,60 m de altura declarada pueden quedar solo 1,30 m de altura útil, menos de lo que necesita una máquina de 1,40 m de altura.
No. A veces basta con la configuración estándar. La visita a la mina muestra si hay que añadir, quitar o rediseñar algo para las condiciones.
El cliente define la tarea y Mine Master propone una solución, no solo una máquina. El especialista comprueba las condiciones bajo tierra, y la solución debe ser económicamente razonable para quienes toman la decisión de compra y eficaz desde el punto de vista operativo para quienes trabajan con la máquina a diario.
¿Planea una máquina para su mina? Toda conversación con nuestros especialistas empieza con unos datos básicos: la altura y la forma de la galería, la pendiente, la altitud sobre el nivel del mar, la temperatura del agua y la tensión en el lugar de trabajo. Envíelos por teléfono o por correo a través de la página de contacto y le diremos qué más hay que comprobar antes de la visita.
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